La literatura científica y el activismo ambiental convergen esta tarde en un evento que promete sacudir las conciencias de la isla. A las 19:00 horas, la Biblioteca Pública de Mahón abrirá sus puertas para la presentación de El ocaso de la biodiversidad, la más reciente obra de Pablo Jiménez. El autor, que ha desgranado los detalles de su libro en una reciente entrevista, propone un viaje crítico desde las teorías evolutivas de Charles Darwin hasta la cruda realidad de un planeta al límite de sus capacidades,.
Un millón de especies en el corredor de la muerte
Si el Origen de las especies de Darwin intentó explicar cómo la vida se diversifica y evoluciona, el libro de Jiménez actúa como el reverso tenebroso de esa moneda: analiza cómo la actividad humana está desmantelando ese equilibrio milenario,. Durante el encuentro, el autor recordó datos alarmantes proporcionados por el IPBES, organismo vinculado a la ONU, que estima que un millón de especies se encuentran actualmente en peligro de extinción de un total de aproximadamente 8,5 millones catalogadas en el mundo.
"Es evidente que algo estamos haciendo mal", advierte Jiménez, señalando que las soluciones planteadas en las conferencias internacionales de biodiversidad (las COPs) suelen quedarse en papel mojado debido a los intereses de las grandes corporaciones. El autor apunta directamente a las petroleras, la industria del plástico y la agroindustria como los principales frenos a cualquier avance real, denunciando prácticas como la deforestación de la Amazonía para la ganadería intensiva y el cultivo de transgénicos.
Menorca: ¿Reserva de la Biosfera o espejismo de sostenibilidad?
Uno de los puntos más provocadores de la obra, y que seguramente centrará gran parte del debate de esta tarde en Mahón, es la crítica al concepto de "crecimiento sostenible". Para Jiménez, este término es un oxímoron y un "mantra del capitalismo". El autor sostiene que en un planeta de recursos finitos, el crecimiento infinito es físicamente imposible, y aboga por centrar el discurso exclusivamente en la sostenibilidad real.
La situación de Menorca sirve como un microcosmos de esta crisis global. A pesar de cumplir 25 años como Reserva de la Biosfera, Jiménez denuncia que la isla vive en una situación de insostenibilidad continua, marcada por la masificación turística y la escasez de recursos básicos,. "En el mes de junio ya nos hemos cargado la capacidad de carga del planeta; esto es exactamente aplicable a Menorca", afirma con contundencia, subrayando que no se cumplen los requisitos mínimos para mantener el equilibrio ecosistémico frente a la presión económica.